Este apartamento en primera línea de mar ha sido reformado para ganar amplitud, funcionalidad y una mayor entrada de luz natural, potenciando su privilegiada ubicación.
Con una superficie de 48 m² y una distribución original muy compartimentada, el proyecto se centra en abrir espacios y mejorar la relación entre las distintas estancias.
La nueva distribución apuesta por una planta más abierta, integrando la cocina con el salón comedor y reduciendo el número de dormitorios de tres a dos, logrando espacios más amplios y confortables.
La paleta cromática, inspirada en el entorno mediterráneo, combina blancos, tonos arena y azules suaves, acompañados de materiales naturales como la madera clara y las fibras vegetales, que aportan calidez y equilibrio.
La terraza se concibe como una extensión del espacio interior, reforzando la conexión visual con el mar y el aprovechamiento de la luz durante todo el día.